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Food design: cómo el diseño transforma la experiencia alimentaria más allá del plato

El food design combina diseño, alimentación y experiencia para analizar cómo se producen, presentan y consumen los alimentos. 

*Drop, de Katia Aguerre e Inés Curutchague, combina texturas cremosas y crocantes inspiradas en el chocolate de Dubái*

Esta disciplina estudia objetos, servicios y sistemas que influyen en la relación entre las personas y la comida, desde un producto gastronómico hasta una experiencia culinaria completa.

Qué es el food design

Cuando una cafetería desarrolla un producto pensado específicamente para acompañar determinado perfil de café, cuando un estudio gastronómico diseña equipamiento adaptable para distintos tipos de eventos o cuando un envase busca reducir el desperdicio de alimentos, interviene el food design.

El concepto de food design refiere a la aplicación de metodologías de diseño al universo alimentario. Esto incluye tanto objetos y productos como experiencias, servicios, procesos y sistemas vinculados a la alimentación.

Aunque muchas veces se asocia únicamente con la presentación visual de los alimentos, el food design abarca un campo mucho más amplio. Puede intervenir en el diseño de productos alimenticios, envases y embalajes, experiencias de consumo, espacios gastronómicos, sistemas de distribución, sostenibilidad alimentaria y prácticas culturales relacionadas con la comida.

La investigadora Francesca Zampollo, una de las principales referentes internacionales del área, define el food design como "un proceso creativo y consciente que busca generar innovación para las personas y/o el planeta en todo lo relacionado con los alimentos y el acto de comer: desde la producción, obtención, conservación y transporte, hasta la preparación, presentación, consumo y descarte". 

Desde esta perspectiva, el alimento deja de entenderse únicamente como un producto nutricional para analizarse también como una experiencia cultural, social y de interacción.

Más que diseñar alimentos, el food design diseña las relaciones que las personas establecen con ellos.

Por qué el diseño influye en la manera de comer

La alimentación está atravesada por factores biológicos, culturales, económicos y perceptivos. El diseño interviene justamente en la forma en que esos factores se organizan y se experimentan.

Diversos estudios en neurogastronomía y percepción sensorial muestran que elementos como el color, la forma, la textura, la iluminación o incluso el sonido del entorno pueden modificar la percepción del sabor.

Food design: cómo el diseño transforma la experiencia alimentaria más allá del plato

Un envase puede transmitir sensaciones de frescura o naturalidad antes de que el producto sea probado. La disposición de los alimentos en un plato puede influir en la percepción de calidad. La forma de un utensilio puede alterar la experiencia sensorial. Incluso la organización visual de un menú puede condicionar decisiones de consumo.

La publicación The Perfect Meal: The Multisensory Science of Food and Dining, de Charles Spence y Betina Piqueras-Fiszman, explora cómo los estímulos visuales, auditivos y táctiles participan activamente en la construcción de la experiencia gastronómica.

El food design estudia estas relaciones para comprender cómo los objetos, los espacios y las interfaces afectan los comportamientos alimentarios.

Food design y sostenibilidad alimentaria

Uno de los aspectos más relevantes del food design contemporáneo es su vínculo con la sostenibilidad.

La industria alimentaria enfrenta desafíos complejos relacionados con el desperdicio de alimentos, el consumo energético, la contaminación por envases, la logística de distribución y los cambios en los hábitos de consumo. En este contexto, el diseño puede funcionar como una herramienta para replantear sistemas alimentarios completos.

Food design: cómo el diseño transforma la experiencia alimentaria más allá del plato

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima en su informe Food Waste Index Report 2024 que cada año se desperdician más de mil millones de toneladas de alimentos a nivel mundial. Parte de ese problema está asociada a decisiones vinculadas con porciones, envases, almacenamiento, logística y comunicación.

Por ejemplo, el food design puede contribuir al desarrollo de envases reutilizables o biodegradables, diseñar experiencias que reduzcan el desperdicio, facilitar el acceso a información nutricional o mejorar procesos de conservación y distribución.

Desde esta perspectiva, el diseño no busca únicamente mejorar experiencias individuales, sino también intervenir sobre problemas sistémicos que afectan la sostenibilidad de los sistemas alimentarios.

La dimensión cultural de los alimentos

La comida también funciona como una forma de identidad cultural. Los alimentos expresan tradiciones, territorios, migraciones y transformaciones sociales.

Food design: cómo el diseño transforma la experiencia alimentaria más allá del plato

El food design analiza cómo esas dimensiones culturales se representan y reinterpretan mediante objetos, experiencias y narrativas.

Por ejemplo, el diseño puede intervenir en la reinterpretación contemporánea de recetas tradicionales, la preservación de técnicas culinarias, la valorización de productos locales o la comunicación visual de identidades gastronómicas.

Diseñar experiencias alrededor del sabor

El food design también puede enfocarse en la creación de productos que integran sabor, materialidad, identidad visual y experiencia sensorial.

Un ejemplo de este enfoque se observó en Food Design 2025, instancia en la que estudiantes desarrollaron propuestas gastronómicas asociadas al café de especialidad. Los proyectos no se centraron únicamente en el sabor, sino también en las texturas, las formas, los significados y la manera en que cada producto dialogaba con la experiencia del café.

*Blob, de Tomás Piquet y Agustina Núñez, transforma la espuma del café en un bombón de merengue con corazón crujiente de garrapiñada*

Propuestas como Blob, inspirada en la sensación efímera de la espuma del café, buscaron trasladar una experiencia sensorial específica a un nuevo formato gastronómico. Otras, como La Mancha, exploraron la relación entre forma, percepción e identidad visual mediante bombones capaces de mostrar distintas siluetas según el punto de vista del observador.

Los proyectos trabajaron con contrastes de textura, asociaciones culturales y rituales de consumo vinculados al café. En todos los casos, el objetivo no fue únicamente desarrollar un producto alimenticio, sino diseñar una experiencia integral alrededor del acto de consumirlo.

La jornada se realiza de forma anual dentro de la asignatura Diseño Industrial 3, dictada por los docentes D. Ind. Maximiliano Izzi y Pablo D'Angelo de la Licenciatura en Diseño Industrial

Estos ejemplos muestran cómo el food design puede intervenir simultáneamente sobre aspectos funcionales, sensoriales y simbólicos de la alimentación.

Food design y experiencia de usuario

En los últimos años, el concepto de experiencia de usuario —frecuentemente asociado a productos digitales— comenzó a aplicarse también al ámbito alimentario.

Esto implica pensar la alimentación como una secuencia completa de interacción: descubrimiento del producto, elección, compra, preparación, consumo y percepción posterior. Cada una de estas etapas puede ser diseñada.

Desde esta perspectiva, una aplicación de delivery no solo conecta restaurantes y consumidores, sino que también organiza la información disponible, determina qué productos aparecen primero, cómo se presentan las imágenes, qué promociones reciben mayor visibilidad y qué pasos debe seguir una persona para concretar una compra.

Food design: cómo el diseño transforma la experiencia alimentaria más allá del plato

Algo similar ocurre en los supermercados: la disposición de los productos, la señalización, los recorridos dentro del local o la ubicación de determinados alimentos pueden influir en las decisiones de compra incluso antes de que exista una elección consciente.

El food design estudia cómo estas decisiones afectan la experiencia general de alimentación y cómo pueden utilizarse para facilitar procesos, mejorar la comprensión de la información o promover determinados comportamientos de consumo.

Innovación alimentaria y nuevas tecnologías

La innovación tecnológica también expandió el campo del food design.

Actualmente existen proyectos vinculados a la impresión 3D de alimentos, las proteínas alternativas, la agricultura vertical, la nutrición personalizada y las experiencias inmersivas aplicadas a la gastronomía.

La impresión 3D constituye un ejemplo particularmente interesante porque permite controlar con precisión formas, texturas y composiciones nutricionales. Esta capacidad abre posibilidades tanto para experiencias gastronómicas innovadoras como para soluciones adaptadas a necesidades alimentarias específicas.

En distintos contextos de investigación se han explorado aplicaciones destinadas a personas con dificultades de masticación o deglución, buscando combinar funcionalidad nutricional y experiencia de consumo. En estos casos, la tecnología no se utiliza únicamente para producir alimentos, sino también para mejorar la interacción entre las personas y aquello que comen.

Muchas de estas innovaciones buscan responder a desafíos relacionados con sostenibilidad, crecimiento urbano y seguridad alimentaria.

El informe The State of Food Security and Nutrition in the World, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, destaca la necesidad de transformar los sistemas alimentarios para enfrentar desafíos ambientales y sociales de largo plazo.

En este escenario, el diseño aparece como una disciplina capaz de integrar variables técnicas, humanas y culturales.

El food design como disciplina interdisciplinaria

Una de las principales características del food design es su naturaleza interdisciplinaria.

La disciplina combina conocimientos provenientes del diseño, las ciencias sociales, la gastronomía, la psicología, la ingeniería, la nutrición, la comunicación y la sostenibilidad.

Esto permite abordar la alimentación desde una perspectiva más amplia que la estrictamente culinaria.

Por ejemplo, un proyecto de food design puede involucrar simultáneamente investigación sobre hábitos de consumo, desarrollo de materiales, análisis sensorial, diseño de interfaces, comunicación visual y evaluación ambiental.

La complejidad de los sistemas alimentarios contemporáneos hace que este enfoque integrado resulte especialmente relevante.

Cómo cambia la relación entre personas y alimentos

El food design también permite comprender cambios culturales más amplios.

Las transformaciones tecnológicas, urbanas y sociales modificaron la forma de cocinar, los tiempos de consumo, los espacios gastronómicos y las expectativas asociadas a la alimentación.

La relación entre diseño y alimentación también puede observarse en proyectos que abordan la experiencia gastronómica desde la infraestructura y los servicios asociados.

Un ejemplo es La Unión, desarrollado por Agustina Ceveda para Kinoto Food Studio y presentado en Re|creación 25. El proyecto propone una familia de módulos móviles e independientes que pueden apilarse o ensamblarse para crear distintas estaciones de trabajo gastronómico.

*La Unión, una familia de módulos móviles e independientes desarrollado por Agustina Ceveda para Kinoto Food Studio*

La propuesta surgió a partir de la necesidad de contar con equipamiento flexible para adaptarse a distintos tipos de eventos y entornos. Los módulos incorporan superficies de trabajo, espacios de almacenamiento, sistemas autónomos de agua y soluciones de transporte pensadas para facilitar la operación gastronómica fuera de instalaciones permanentes.

Más allá de resolver necesidades logísticas, el proyecto muestra cómo el diseño puede intervenir en la manera en que se desarrollan experiencias culinarias contemporáneas, facilitando formatos como cooking shows, eventos itinerantes y propuestas gastronómicas personalizadas.

En este caso, el objeto diseñado no es un alimento, sino el sistema que hace posible una determinada experiencia de alimentación.

Actualmente, muchas experiencias alimentarias combinan componentes físicos y digitales. Las redes sociales influyen en la manera de presentar y consumir alimentos, mientras que las plataformas digitales modifican hábitos de compra y decisión.

En este contexto, el diseño adquiere un papel estratégico porque organiza experiencias, comunica valores y condiciona interacciones.

Comprender estas dinámicas resulta relevante no solo para la gastronomía, sino también para áreas vinculadas a la innovación, la sostenibilidad, la cultura y el comportamiento humano.

A medida que los sistemas alimentarios incorporan nuevas tecnologías, desafíos ambientales y transformaciones culturales, el diseño adquiere un papel cada vez más relevante en la forma en que las personas interactúan con la comida.

El food design propone observar la alimentación como un sistema complejo donde intervienen productos, espacios, objetos, servicios y experiencias. Comprender esa red de relaciones permite analizar no solo qué se come, sino también cómo se construyen los significados, comportamientos y decisiones que acompañan el acto cotidiano de alimentarse.

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