El proyecto se realizo en el marco de Re|creación 26 como trabajo invitado desde la Licenciatura en Diseño, Arte y Tecnología.
El comienzo
El proyecto surgió a partir de una pregunta personal: cómo ciertos olores, sabores o texturas pueden transportar a recuerdos de la infancia y a momentos familiares. Además, nace de un vínculo muy presente en su vida cotidiana con la cocina:
Me gusta mucho cocinar, pero también disfruto ver a mis familiares, como mis abuelas, cocinar. Siempre está esa idea de “la comida de la abuela”, y de ahí surge un poco todo.
A partir de esa idea, la estudiante desarrolló una instalación compuesta por una mesa de tres metros y medio de altura y cuatro prismas interactivos, cada uno asociado a un sentido: olfato, tacto, oído y vista.
El gusto, por su parte, sería representado en una instancia complementaria mediante una experiencia gastronómica.
“Reminiscencia” toma su nombre del concepto de recordar aquello que se encuentra lejano en la memoria, inspirada tanto en sus recuerdos familiares como en su vínculo con la gastronomía y el food design.
Yo definí la propuesta como una experiencia que se vive con todos los sentidos, porque mis temáticas principales fueron la comida, la memoria y los cinco sentidos.
A través de Reminiscencia, la estudiante buscó generar emociones asociadas a la nostalgia, la calidez y los rituales familiares vinculados a la comida, explorando cómo los sentidos pueden activar recuerdos y experiencias afectivas compartidas.
La composición de Reminiscencia
La instalación funciona mediante sensores y programación interactiva. Cuando el usuario se aproxima a los prismas ocultos debajo del mantel, se activan visuales proyectadas, aromas, sonidos y texturas específicas.
En el caso del olfato, por ejemplo, el acercamiento del espectador desencadena simultáneamente una proyección audiovisual y la liberación de un aroma asociado a la experiencia.
El oído incorpora una pieza sonora construida a partir de registros familiares y sonidos de reuniones alrededor de la mesa, mientras que el tacto propone la interacción con diferentes superficies vinculadas a las visuales proyectadas.
Uno de los elementos centrales del proyecto es la idea de convertir al espectador en una parte activa de la obra.
Según explicó la estudiante, la instalación solo cobra sentido a través de la interacción del usuario, quien completa la experiencia mediante su presencia y participación.
Para desarrollar una propuesta vinculada a la gastronomía interactiva, la estudiante investigó proyectos internacionales de mapping sobre mesas y experiencias inmersivas, y luego integró referencias provenientes de sus primeros trabajos académicos relacionados con los sentidos.
También mencionó como inspiración la obra de la artista japonesa Yayoi Kusama, especialmente por su uso de espejos infinitos, recurso que incorporó en los prismas para generar una sensación de inmersión visual.

