Durante un mes desarrolló una investigación situada sobre las relaciones entre la geología, la mineralogía, el agua y los territorios del desierto de Atacama, experiencia que fue posible gracias al Fondo de Apoyo a la Investigación de la Universidad ORT Uruguay.
La residencia permitió avanzar en el desarrollo de "Una montaña entró en mi cuerpo", una instalación artística que parte de una experiencia personal: una prótesis en su columna vertebral se convierte en el punto de partida para reflexionar sobre la relación entre el cuerpo humano y la materia geológica.
La residencia reunió a artistas e investigadores de distintos países y disciplinas para desarrollar proyectos vinculados con la geología, la mineralogía y otras ciencias de la Tierra, una línea de trabajo que la docente ya venía desarrollando desde hacía varios años a través de proyectos curatoriales, investigación sonora y escritura.
"Quería llegar con preguntas, no con un proyecto cerrado. Me interesaba que el territorio transformara la investigación", explicó la docente.
Investigar el desierto desde el arte
Durante la residencia recorrió distintos puntos del Desierto y el Salar de Atacama, además de zonas atravesadas por la actividad minera, donde pudo conocer de cerca las dinámicas de extracción de litio y las relaciones entre los procesos geológicos, el agua y las comunidades locales.
Además del trabajo de campo, mantuvo encuentros con especialistas en geología, mineralogía, arqueología, arquitectura e hidrología, así como con comunidades atacameñas, trabajadores y familias vinculadas históricamente a la actividad minera.
Para la investigadora, estos intercambios fueron fundamentales para ampliar la mirada sobre el territorio.
Escuchar los relatos y las distintas maneras de relacionarse con el agua, la tierra y los minerales me permitió comprender que existen múltiples formas de conocimiento que no pasan únicamente por los ámbitos académicos.
La experiencia también implicó una intensa exigencia física, marcada por largas caminatas, recorridos por zonas de difícil acceso y la adaptación a las condiciones del desierto, aspectos que considera inseparables del proceso de investigación.
Un proyecto que vincula cuerpo, territorio y memoria
La propuesta se materializó en una instalación integrada por una gran piscina de sedimentación construida con rocas, arenas, líquidos y partículas minerales, junto con piezas audiovisuales, fotografías, registros sonoros y materiales recolectados durante los recorridos por el desierto.
Uno de los elementos centrales del proyecto es el trabajo con campanas provenientes de la exsalitrera Chacabuco, intervenidas con transductores que transforman sus superficies metálicas en cuerpos resonantes.
La obra buscó explorar cómo los minerales, el agua, los sedimentos y las infraestructuras forman parte de una misma trama material que conecta el cuerpo humano con los procesos geológicos.
Las piscinas aluvionales como punto de partida
Entre los espacios que despertaron mayor interés durante la investigación se encuentran las piscinas aluvionales de Antofagasta, infraestructuras construidas para contener los aluviones que descienden desde los cerros hacia la ciudad.

La investigadora observó cómo estos espacios, concebidos originalmente como obras de protección hidráulica, fueron adquiriendo nuevos usos y significados, convirtiéndose en algunos casos en asentamientos informales o basurales.
"Esa contradicción me interesó profundamente. Son infraestructuras creadas para proteger la ciudad que hoy también hablan de migración, precariedad, riesgo y nuevas formas de habitar el territorio", afirmó.
Estas observaciones ampliaron su investigación sobre la sedimentación, entendida no solo como un proceso geológico, sino también como una forma de archivo donde se acumulan capas de historia, objetos, memorias y experiencias humanas.
Investigación transdisciplinaria
El proyecto integra herramientas provenientes del arte, la geología, la hidrología, la mineralogía y la escritura, entendiendo que cada disciplina aporta nuevas preguntas más que respuestas definitivas.
Para la investigadora, la escritura ocupa un lugar central dentro de la investigación, ya que le permite conectar experiencias, materiales y conocimientos provenientes de distintos campos.
Asimismo, considera que la transmedialidad es parte esencial de su práctica artística, permitiendo que una misma investigación se despliegue mediante instalaciones, obras sonoras, audiovisuales, fotografías, publicaciones y textos.
Una experiencia que abre nuevas preguntas
Tras finalizar la residencia, la investigadora regresó con nuevas líneas de trabajo vinculadas a la conductividad de la tierra y los minerales, la investigación sonora y las formas en que los materiales pueden convertirse en dispositivos de escucha.
También destacó el valor del archivo —integrado por fotografías, registros sonoros, mapas, conversaciones y colectas de materiales— como parte inseparable del proceso creativo.
Finalmente, subrayó la importancia del trabajo colectivo y alentó a otros estudiantes y graduados a postularse a este tipo de experiencias internacionales.
Muchas veces lo más valioso de una residencia ocurre precisamente en aquello que no estaba previsto: una conversación, un recorrido o una pregunta que cambia el rumbo del proyecto.

