Juicy Salif es el nombre de un exprimidor producido por la compañía Italiana Alessi, que se transformó en un ícono del diseño industrial de finales del siglo XX. Su creador fue el diseñador francés Philippe Starck, quien habla a menudo de "la muerte del diseño" como parte de un discurso provocador.
Los estudiantes tomaron contacto con el producto con la experiencia en clase "así ven mis manos", a través de un simple dispositivo: una caja negra que no permite ver el objeto que contiene en su interior pero sí tocarlo. Luego debieron dibujar lo que sus manos percibieron.
En otra clase, fomentando el espíritu lúdico, cada estudiante puso en uso al producto original mediante la práctica "prepara tu exprimido", mientras realizaban en equipos una rápida exploración acerca del diseñador de referencia y su obra.
A partir de lo anterior, se propuso la creación, documentación y ejecución de un modelo a escala real para el caso de estudio, buscando originalidad y pertinencia, con adecuación estética entre el producto propuesto y el existente.
El desafío insumió, en la producción de los modelos, más de 700 horas colectivas de modelado, parte en aula y fuera de la misma.
Los modelos fueron ejecutados en madera, cerámicos, resinas y lacas para aplicación de color. Se usaron técnicas mixtas de copiado en yeso, corte láser, modelado a mano y soplete.
Docentes responsables del curso: D.Ind. Oscar Aguirre y D.Ind. Carlos Galarraga.